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Preguntas frecuentes sobre las vacunas contra la COVID-19 para pacientes y cuidadores

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Mensaje de la directora médica general de LLS, Gwen Nichols

A medida que sigue orientándose en cuanto a su atención médica para el cáncer durante estos tiempos difíciles, la Sociedad de Lucha contra la Leucemia y el Linfoma (LLS, por sus siglas en inglés) ofrece una gran variedad de recursos educativos y servicios de apoyo gratuitos que pueden ser de ayuda. Puede comunicarse con los Especialistas en Información de LLS, que son profesionales altamente capacitados y especializados en oncología, aquí (en inglés). 


Esta página se actualiza frecuentemente en función de las recomendaciones de los CDC y la FDA. LLS no puede ofrecer consejo médico y no presta servicios médicos. Los pacientes y cuidadores deben abordar las preguntas específicas con su equipo de especialistas encargados de su atención para el cáncer.


Última actualización el 25 de julio de 2022

Los temas de las preguntas frecuentes incluyen:


Recursos de LLS para descargar

ÚLTIMAS ACTUALIZACIONES

La FDA ha concedido la autorización de uso de emergencia de la vacuna contra la COVID-19 de Novavax en adultos mayores de 18 años que todavía no han sido vacunados contra la COVID-19. Esta es la cuarta opción de vacuna disponible para los adultos estadounidenses (Pfizer/BioNTech, Moderna, J&J y Novavax). 


La vacuna contra la COVID-19 de Novavax es una serie de dos dosis que se administran con tres semanas de diferencia. A diferencia de otras vacunas, no se recomienda ninguna dosis primaria adicional de la vacuna de Novavax para las personas inmunocomprometidas de forma moderada a grave. No se recomiendan dosis de refuerzo en este momento y esta vacuna no se puede utilizar como dosis de refuerzo después de las vacunas de Pfizer/BioNTech, Moderna o J&J.


En un ensayo clínico, la vacuna tuvo una eficacia del 90,4 % en la prevención de la COVID-19 leve, moderada o grave en general y del 78,6 % en personas mayores de 65 años. Los efectos secundarios más habituales asociados a esta vacuna son dolor, sensibilidad, enrojecimiento e hinchazón en el lugar de la inyección, fatiga, dolor muscular, dolor de cabeza, dolor articular, náuseas/vómitos con fiebre. También existe evidencia en los ensayos clínicos sobre el aumento del riesgo de miocarditis (inflamación del músculo cardíaco) y pericarditis (inflamación del tejido que rodea al corazón). 
 

El anticuerpo monoclonal Evusheld sigue siendo eficaz para ayudar a prevenir la infección causada por los virus que circulan actualmente. Por lo tanto, la FDA ha autorizado repetir la dosis de Evusheld cada seis meses para los pacientes que necesitan protección continua. Esto incluye a los pacientes inmunocomprometidos de forma moderada a grave y que pueden no presentar una respuesta completa a las vacunas contra la COVID-19 o a aquellas personas que no pueden vacunarse debido a antecedentes médicos o a reacciones graves a la vacuna, que son extremadamente inusuales. Los detalles se pueden encontrar en la tabla de tratamientos con anticuerpos monoclonales de LLS.

Las vacunas Moderna y Pfizer/BioNTech se recomiendan ahora para todas las personas de Estados Unidos mayores de 6 meses. Al igual que en el caso de niños mayores y adultos, los niños más pequeños inmunocomprometidos de forma moderada a grave necesitan una dosis adicional (tercera) como parte de su serie de vacunación primaria. Las dosis de refuerzo varían en los niños según la edad y la marca de la vacuna que reciben. Consulte el programa de vacunación contra la COVID-19 de LLS para pacientes inmunocomprometidos de forma moderada a grave para obtener más información.

Las vacunas originales de Moderna y Pfizer/BioNTech siguen proporcionando una potente protección contra la COVID-19 grave y la muerte, especialmente después de las dosis de refuerzo. Los fabricantes de vacunas y los científicos del gobierno están trabajando en conjunto para determinar si el "retoque" de las futuras dosis de refuerzo para la variante ómicron de la COVID ofrecerá una protección más amplia. Una posibilidad es que las futuras dosis sean una combinación de la vacuna original más la protección contra ómicron. Lo más importante que todos pueden hacer es recibir todas las dosis de la vacuna, incluidas las de refuerzo, en cuanto sean elegibles. Las vacunas contra la COVID-19 han salvado millones de vidas en todo el mundo solo en el primer año de uso.

ENFERMEDAD DE LA COVID-19 EN PERSONAS Y SOBREVIVIENTES DE CÁNCER DE LA SANGRE

En general, los pacientes con cáncer de la sangre tienen un riesgo de tener resultados más graves provocados por la COVID-19, que incluyen hospitalización y muerte, pero el riesgo no es el mismo en todos los tipos de cáncer de la sangre. LLS recomienda que los pacientes con cáncer de la sangre y sobrevivientes se protejan con la vacuna y que también alienten a los que los rodean a vacunarse. También deberían continuar tomando otras precauciones preventivas, tales como llevar mascarillas, cumplir con el distanciamiento social, lavarse las manos y evitar las multitudes y los espacios cerrados con mala ventilación.

En la reunión sobre la COVID-19 y el cáncer de la Asociación Estadounidense de Investigación Oncológica (AACR, por sus siglas en inglés), se presentó un estudio en el que se mostró que los pacientes con cáncer en tratamiento activo con quimioterapia no corren un riesgo mayor de contraer la COVID-19. Si se toman las precauciones adecuadas en el entorno clínico, las interrupciones en la administración de tratamientos contra el cáncer que salvan vidas deberían reducirse al mínimo durante la pandemia de COVID-19. Recomendamos que haga cualquier pregunta que tenga sobre su atención médica para el cáncer a su oncólogo y al equipo de profesionales médicos.

El uso de fármacos dirigidos a la CD20, tales como el rituximab y el obinutuzumab, se ha asociado a un mayor riesgo de casos graves de COVID-19 en pacientes con linfoma. Los pacientes con linfoma pueden presentar inmunodeficiencia debido a su enfermedad o debido al tratamiento con estos medicamentos, lo cual puede provocar un aumento de la incidencia y la gravedad de las infecciones.

VACUNA CONTRA LA COVID-19 PARA LOS PACIENTES Y SOBREVIVIENTES DE CÁNCER DE LA SANGRE 

¡Sí! Las vacunas contra la COVID-19 son seguras y ofrecen protección a la mayoría de los pacientes y sobrevivientes de cáncer de la sangre. Sin embargo, como no todos tendrán una protección total, LLS recomienda que los pacientes y sobrevivientes de cáncer de la sangre se vacunen y usen protecciones adicionales, como llevar mascarilla y cumplir con el distanciamiento social. 


Las personas con cáncer de la sangre corren un alto riesgo de enfermarse gravemente a causa de la COVID-19. Por lo tanto, a menos que tenga una verdadera contraindicación médica para la vacuna, lo cual es poco frecuente, lo animamos a vacunarse.

Se prefieren especialmente las vacunas de Pfizer/BioNTech y Moderna (ARNm) a la vacuna contra la COVID-19 de Johnson & Johnson para prevenir la enfermedad en los mayores de 18 años.

Cuando decimos que “actúe como si no estuviera vacunado” nos referimos a que, además de vacunarse contra la COVID-19, los pacientes con cáncer de la sangre deben seguir tomando medidas preventivas, tales como llevar mascarillas, cumplir con el distanciamiento social, lavarse las manos y evitar las multitudes y los espacios cerrados con mala ventilación. Esto es especialmente importante debido a la posibilidad de que algunos de estos pacientes no obtengan la protección óptima de las vacunas y por eso podrían ser más susceptibles a infectarse tras la vacunación, en comparación con la población general. 

Según las directrices sobre la COVID-19 del Centro Oncológico Memorial Sloan Kettering de la ciudad de Nueva York (en inglés), en el caso de pacientes que han recibido una terapia que agota los linfocitos, es razonable pensar en retrasar la vacunación hasta seis meses después de finalizada la terapia, o hasta que haya indicios de recuperación de cantidad y función linfocitaria. Sin embargo, si existe la posibilidad de vacunarse ANTES de que comience la terapia, debería hacerlo. Recomendamos que hable sobre sus preguntas o inquietudes específicas con el equipo de profesionales médicos, ya que la experiencia de cada paciente es única.

Ciertas terapias contra el linfoma, especialmente el rituximab y el obinutuzumab, afectan a la respuesta de los anticuerpos a las vacunas aun después de su suspensión. Esto no significa que las personas que reciben tratamiento con estos medicamentos no deban vacunarse o que las vacunas no les darán algo de protección. Sin embargo, los pacientes deberían asumir que aún están en riesgo y mantenerse alerta, incluso después de haberse vacunado. 


La revacunación puede ser una opción para los pacientes que recibieron una o más dosis de las vacunas contra la COVID-19 mientras recibían tratamiento con estas terapias. Los CDC recomiendan que la revacunación debe comenzar alrededor de seis meses después de la finalización de la terapia. No obstante, el equipo clínico del paciente es el que mejor puede determinar la necesidad de revacunación y el momento adecuado de la revacunación

Los informes publicados sugieren que el uso de inhibidores de la BTK (ibrutinib y acalabrutinib) posiblemente conlleve cierto beneficio para las personas con casos graves de COVID-19. A pesar de que se necesitan estudios más rigurosos para confirmar estos resultados, la recomendación (en inglés) de la Sociedad Estadounidense de Hematología (ASH, por sus siglas en inglés) es que se sigan empleando inhibidores de la BTK en los pacientes con leucemia linfocítica crónica y diagnóstico de COVID-19.

Las personas que se han sometido a un trasplante de HCT o que han recibido células CAR-T suelen presentar inmunosupresión durante meses tras el tratamiento debido a las terapias de mantenimiento y a los medicamentos inmunosupresores, entre otros factores. Según la evidencia actual, las vacunas contra la COVID-19 podrían ofrecerse a estas personas tan pronto como tres meses después de un trasplante de HCT o de una terapia con células CAR-T, a pesar de que su eficacia podría verse reducida en comparación con los resultados que se observan en la población general.


Es muy importante seguir el programa de vacunación que recomiende su equipo de profesionales médicos y, en el caso del HCT, su equipo de trasplante. Los equipos de trasplante en particular saben muy bien cuándo y cómo avanzar con la revacunación después del trasplante.


E incluso después de la vacunación, LLS recomienda que siga tomando precauciones de seguridad adicionales, como llevar mascarilla. 

PREGUNTAS SOBRE LA EFICACIA DE LA VACUNA

Las vacunas contra la COVID-19 ofrecen al menos algo de protección a la mayoría de los pacientes con cáncer de la sangre. Sin embargo, el Registro Nacional de Pacientes de LLS ha demostrado que la respuesta inmunitaria a la vacuna varía según el tipo de cáncer del paciente y el tratamiento recibido. Por eso, LLS recomienda que todos los pacientes y sobrevivientes de cáncer de la sangre se vacunen y actúen como si no estuvieran vacunados.

Sí. Un estudio publicado por LLS en la revista Cancer Cell demostró que la mayoría de los pacientes con cáncer de la sangre se benefician de una tercera dosis de la vacuna de tipo ARNm contra la COVID-19 (Pfizer o Moderna) como parte de la serie principal de vacunación. Sin embargo, algunos pacientes con cáncer de la sangre no tendrán una respuesta de anticuerpos completa incluso después de la tercera dosis, por lo que es importante continuar tomando otras precauciones, como llevar mascarilla y cumplir con el distanciamiento social Los pacientes con cáncer de la sangre que recibieron la vacuna de J&J deberían recibir una segunda dosis 28 días después. En ambos casos, también se recomiendan las dosis de refuerzo (consulte a continuación).

Sí. Las personas con cáncer de la sangre que recibieron vacunas de Pfizer o Moderna deberían recibir una primera dosis de refuerzo (cuarta) tres meses después de completar la serie principal de tres dosis y una segunda dosis de refuerzo (quinta) cuatro meses después. 


Las personas con cáncer de la sangre que recibieron la vacuna de J&J deberían recibir una dosis de las vacunas de tipo ARNm (Pfizer o Moderna) 28 días después, una dosis de refuerzo al cabo de dos meses y una segunda dosis de refuerzo cuatro meses después.


Este cuadro de LLS sobre la administración de las vacunas ayuda a las personas con cáncer de la sangre a definir cuántas dosis de la vacuna contra la COVID-19 necesitan y cuándo deben recibirlas.
 

Hay investigaciones y desarrollos de vacunas nuevas y actualizadas en curso. Mientras tanto, las vacunas contra la COVID-19 actuales siguen protegiendo contra la enfermedad grave, la hospitalización y la muerte. Sin embargo, es posible que se produzca una infección en personas que están vacunadas. Quienes están al día con todas las dosis recomendadas tienen menos probabilidades de tener enfermedad grave.

Algunos pacientes podrían presentar una respuesta de anticuerpos menos fuerte debido al tipo de cáncer de la sangre que tienen o al tipo de tratamiento que han recibido. Esto NO significa que la vacunación sea inútil. Es muy importante continuar recibiendo todas las dosis de la vacuna contra la COVID-19 según lo recomendado.


Los anticuerpos son solo una parte de la respuesta; hay otras maneras en las que el sistema inmunitario responde a la vacunación que pueden brindar protección. Las células inmunitarias denominadas células T podrían tener una función en la capacidad de nuestro sistema inmunitario para protegernos contra la COVID-19. Esta es una de las cuestiones que estamos evaluando en LLS a través del Registro Nacional de Pacientes de LLS (en inglés). 


Si usted ya participa en el registro y tiene más preguntas sobre sus pruebas de anticuerpos, visite nuestra página de preguntas frecuentes sobre el estudio COVID (en inglés).

Las pruebas de anticuerpos se deben interpretar con cuidado. Tener anticuerpos contra el SARS-CoV-2, el virus causante de la COVID-19, parece proteger en cierta medida a las personas de infectarse por el virus y de enfermarse gravemente a causa del mismo. Sin embargo, tener anticuerpos no elimina por completo el riesgo de una infección por el virus causante de la COVID-19 en personas vacunadas.

Todas las vacunas tienen el mismo objetivo: hacer que el cuerpo produzca anticuerpos protectores contra una enfermedad sin enfermar a la persona. Las vacunas de Pfizer y Moderna emplean ARN mensajero (ARNm) para dar instrucciones a las células del cuerpo a fin de que produzcan proteínas virales. En este caso, las células aprenden a producir la denominada “proteína de la espícula” que se encuentra en la superficie del virus causante de la COVID-19. La vacuna de vector viral contra la COVID-19 de Johnson & Johnson emplea material genético para ayudar a entrenar al sistema inmunitario para que reconozca la proteína de la espícula en la superficie del coronavirus y responda en consecuencia.


Las tres vacunas están diseñadas para preparar al cuerpo de tal forma que desencadene una respuesta inmunitaria para combatir la infección si se expone al virus real. La gran velocidad con la que han surgido las vacunas es realmente extraordinaria, pero su desarrollo está basado en décadas de investigación rigurosa y minuciosamente revisada.

ELEGIBILIDAD, MOMENTO ADECUADO Y AUTORIZACIONES DE LA VACUNA

La vacuna contra la COVID-19 de Pfizer-BioNTech (Comirnaty) y la vacuna contra la COVID-19 de Moderna (Spikevax) están aprobadas por la FDA y son preferibles a la vacuna de Johnson & Johnson.

La vacuna de Pfizer-BioNTech puede administrarse a personas de 5 años de edad en adelante. 


La vacuna de Moderna puede administrarse a personas de 18 años de edad en adelante. 
 

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos ha limitado severamente el uso de la vacuna contra la COVID-19 de J&J debido a un mayor riesgo, aunque todavía poco frecuente, de un síndrome de formación de coágulos de sangre que se produce en aproximadamente 3 casos por millón de dosis de la vacuna. Los funcionarios han limitado el uso de la vacuna de J&J porque hay otras opciones más seguras: las vacunas de tipo ARNm de Moderna y Pfizer. La vacuna J&J se puede administrar a adultos de 18 años de edad en adelante que no pueden o no quieren recibir una vacuna de tipo ARNm y que, de lo contrario, no se vacunarían. Muy pocas personas que han recibido vacunas similares a la de J&J (basadas en adenovirus) han presentado el síndrome por lo general dentro de 10 a 16 días después de la vacunación. Por lo tanto, se cree que aquellos pacientes que han recibido la vacuna de J&J en el pasado lejano no tienen riesgo de presentar esta complicación.

La mayoría de los pacientes y sobrevivientes de cáncer de la sangre deberían seguir el programa de vacunación contra la COVID-19 para las personas inmunocomprometidas de forma moderada a grave. Este programa incluye una dosis adicional de la vacuna como parte de la serie principal y los refuerzos previos. Los pacientes deberían hablar con su equipo de profesionales médicos si no están seguros sobre su riesgo.

Como el sistema inmunitario es muy complejo, no es sencillo responder quién está inmunocomprometido de forma moderada a grave. Por eso los CDC ofrecen pautas y recomiendan que los pacientes consulten a sus propios especialistas en cáncer para determinar su riesgo.


LLS coincide con la definición del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, que considera que todos los pacientes con cáncer de la sangre están inmunocomprometidos de forma moderada a grave. Esto incluye a todo aquel que esté siendo tratado por cáncer de la sangre o que ha recibido tratamiento para el cáncer en el último año.


También incluye a cualquiera que haya recibido un trasplante de células madre o que toma medicamentos para suprimir el sistema inmunitario. Los tratamientos para el cáncer de la sangre que suprimen el sistema inmunitario incluyen: inhibidores de la tirosina cinasa de Bruton (BTK, por su sigla en inglés) (p. ej., Imbruvica, Calquence, Brukinsa), tratamientos con anticuerpos anti-CD20 (p. ej., Rituxan) y determinados tratamientos con células CAR-T (Breyanzi, Kymriah, Tecartus, Yescarta).


LLS recomienda especialmente a todos los pacientes con cáncer de la sangre, independiente de la etapa de tratamiento en la que se encuentren, remisión o recuperación (o período de espera vigilante, que es común para los pacientes con leucemia linfocítica crónica), que hablen con su equipo de tratamiento del cáncer de la sangre sobre el estado del sistema inmunitario y si el anticuerpo monoclonal Evusheld y las vacunas adicionales contra la COVID-19 son adecuadas para ellos. 


Toda persona que tenga un sistema inmunitario comprometido también debe seguir llevando mascarilla y cumplir con el distanciamiento social, incluso después de haberse vacunado. 

Si recibió las vacunas de Pfizer o Moderna, se prefiere la misma marca para las tres dosis de la serie principal. Si el mismo producto no está disponible, o si no se sabe cuál se utilizó, puede administrarse cualquiera de estas dos vacunas de ARNm contra la COVID-19 (Pfizer, Moderna). Si recibió la vacuna de Johnson & Johnson, todas las dosis adicionales deberían ser de una vacuna de Pfizer o Moderna. Las dosis de refuerzo se pueden combinar.

Las personas inmunocomprometidas que recibieron la vacuna contra la COVID-19 de Johnson & Johnson deben recibir Moderna o Pfizer para todas las dosis adicionales. Necesitan una dosis adicional de la vacuna al menos 28 días después, una primera dosis de refuerzo al cabo de dos meses y una segunda dosis de refuerzo cuatro meses después.

Sí. Las vacunas contra la COVID-19 y otras vacunas se pueden administrar en cualquier momento. Esto incluye, por ejemplo, administrar la vacuna contra la gripe y la vacuna contra la COVID-19 el mismo día, siempre y cuando las inyecciones se apliquen en diferentes extremidades o, si se aplican en la misma extremidad, que tengan una separación mínima de 1 pulgada. 

Estas son cuestiones sumamente importantes. Debido a que la situación de cada persona es distinta, recomendamos que hable con el equipo de profesionales médicos sobre el momento adecuado para vacunarse contra la COVID-19. En general, es mejor vacunarse antes del tratamiento, ya que la respuesta inmunitaria a la vacuna puede verse afectada en los pacientes que reciben tratamientos contra el cáncer que afectan al sistema inmunitario. 


Sin embargo, si usted ya está recibiendo tratamiento, eso no significa que debería renunciar a vacunarse. Aunque su sistema inmunitario no responda por completo a la vacunación, un poco de protección es mejor que ninguna, en especial contra una enfermedad tan grave como la COVID-19 que tiende a afectar con mayor intensidad a los pacientes con cáncer. Por este motivo, se recomienda que los pacientes con cáncer de la sangre alienten a los familiares, amigos y otras personas con las que tienen contacto estrecho a que también se vacunen. 

EFECTOS SECUNDARIOS Y SEGURIDAD DE LA VACUNA 

Más de 250 millones de estadounidenses han recibido al menos una dosis de la vacuna hasta el momento y las vacunas parecen muy seguras. 


LLS recopiló datos relevantes de pacientes y sobrevivientes de cáncer de la sangre a través del Registro Nacional de Pacientes de LLS (en inglés). Hemos averiguado que el perfil de efectos secundarios de las vacunas es muy similar en pacientes y sobrevivientes de cáncer de la sangre, en comparación con la población general. Lea más información acerca de los resultados aquí (en inglés).

Las reacciones alérgicas graves a componentes específicos de las vacunas contra la COVID-19 de Pfizer-BioNTech, Moderna o Johnson & Johnson son poco frecuentes, pero constituyen una contraindicación de la vacunación. Hable con el profesional médico encargado de su atención sobre su riesgo específico. 


Algunas personas que recibieron una vacuna contra la COVID-19 han informado hinchazón de los ganglios linfáticos en la axila del brazo en el que les administraron la vacuna, de 2 a 4 días después de haberla recibido. La hinchazón de un ganglio linfático puede ser una reacción o un efecto secundario frecuente de cualquier vacuna, y quienes han reportado hinchazón de los ganglios linfáticos suelen recuperar su tamaño normal en un lapso de cuatro semanas. En la mayoría de los casos, no es necesario realizar ningún otro estudio por imágenes ante la aparición de ganglios linfáticos hinchados después de una vacunación reciente, a menos que la hinchazón persista o se presenten otros síntomas. Es comprensible que, en el caso de los pacientes con cáncer, para quienes el agrandamiento de un ganglio linfático ha sido un signo de su cáncer, cualquier agrandamiento pueda ser un motivo de preocupación. Debe comunicarse con el equipo de profesionales médicos encargados de su atención para determinar cómo procurar el seguimiento adecuado si presenta agrandamiento de un ganglio linfático tras la aplicación de la vacuna.

CÓMO CUIDARSE DESPUÉS DE LA VACUNA 

Incluso después de estar completamente vacunados contra la COVID-19, los CDC y LLS recomiendan que los pacientes y sobrevivientes de cáncer de la sangre deben continuar llevando una mascarilla y tomando otras precauciones para evitar la infección. Esto es especialmente importante debido a la posibilidad de que algunos de estos pacientes no obtengan la protección óptima de las vacunas y por eso podrían ser más susceptibles a infectarse y a los resultados graves de la COVID-19 tras la vacunación, en comparación con la población general.

Los pacientes con cáncer de la sangre deberían seguir siendo cautelosos en cuanto a viajar. A pesar de que todos estamos ansiosos por volver a la normalidad, los viajes aumentan las posibilidades de infectarse por el virus causante de la COVID-19 y de propagar la enfermedad. Antes de pensar en la posibilidad de viajar, pregúntele al equipo de especialistas encargados de su atención para el cáncer si hay alguna otra precaución que debería tomar. Siga siempre cumpliendo con el distanciamiento social, lleve una mascarilla, lávese las manos frecuentemente y evite las multitudes y los espacios cerrados con mala ventilación.

Si bien las vacunas ofrecen al menos algo de protección a la mayoría de los pacientes con cáncer de la sangre, algunos de los pacientes pueden no obtener la protección óptima de las vacunas y podrían ser más susceptibles a infectarse y a los resultados graves de la COVID-19 tras la vacunación, en comparación con la población general. LLS alienta a todas las personas a respetar y proteger a los pacientes con cáncer de la sangre y a otras personas con sistemas inmunitarios debilitados que tienen un riesgo más alto de contraer la COVID-19. 


Es importante que todos se vacunen, incluidos los amigos y los familiares. Al vacunarse, quienes tienen inmunidad normal pueden reducir el riesgo de transmitir la COVID-19 a las personas cuya inmunidad está afectada.

TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN DE LA COVID-19

La FDA ha aprobado o autorizado varios tratamientos para los pacientes con COVID, y muchos están especialmente aprobados para pacientes con mayor riesgo de sufrir consecuencias graves de la infección, como los pacientes con cáncer de la sangre y sobrevivientes. Estos incluyen los anticuerpos monoclonales y los medicamentos antivirales. Para ser eficaces, estos tratamientos deben comenzar tan pronto como sea posible después de una prueba de COVID-19 positiva o la aparición de los síntomas. También existe una infusión llamada plasma de convalecencia con títulos altos que puede ser eficaz en ciertos pacientes. 


Además de estas opciones de tratamiento, existe un anticuerpo monoclonal, llamado Evusheld, que puede ayudar a prevenir la infección por el virus de la COVID-19 en personas que no se pueden vacunar o que no se espera que tengan una respuesta inmunitaria adecuada a la vacuna.
 

Sí, necesitará una receta para recibir cualquier tratamiento o prevención para la COVID-19, incluidos los anticuerpos monoclonales y los medicamentos antivirales. Los médicos, los enfermeros titulados de práctica avanzada y los médicos asistentes pueden recetar estos medicamentos si están autorizados según las leyes de cada estado en particular. No necesita una receta para recibir las vacunas.

LLS sabe que hay pacientes con dificultad para acceder al tratamiento y la prevención debido al suministro desigual en el país. Los funcionarios federales distribuyen a los estados Evusheld, así como también tratamientos monoclonales y antivirales, según su población. Luego, los funcionarios estatales distribuyen ese suministro. 


Los pacientes pueden comunicarse con su equipo de profesionales médicos o el departamento de salud local para consultar sobre la disponibilidad en su área. Además, este localizador del HHS puede ayudar a los pacientes a encontrar todos los tratamientos contra la COVID-19, mientras que este localizador está específicamente diseñado para ayudar a localizar dosis de Evusheld (en inglés).


Debido a que la disponibilidad puede cambiar rápidamente, LLS no puede garantizar la vigencia de la información de estos recursos externos.

Los antivirales contra la COVID-19 actúan interrumpiendo la replicación del virus dentro del organismo. Esto disminuye la cantidad de virus en el cuerpo (también llamada carga viral), lo que puede ayudar a reducir la gravedad de los síntomas de la COVID-19 y acortar la duración de la enfermedad. Para ser eficaces, los medicamentos antivirales deben tomarse, por lo general, tan pronto se tenga una prueba de COVID-19 positiva o aparezcan los síntomas.

Hay tres medicamentos antivirales disponibles para tratar la COVID-19 en personas que tienen un alto riesgo de progresar a infección y consecuencias graves, como los pacientes con cáncer de sangre. Paxlovid (para mayores de 12 años) y Lagevrio (para mayores de 18 años) son medicamentos orales que se utilizan únicamente en pacientes no hospitalizados; ambos se toman durante cinco días. Veklury, que puede utilizarse en adultos y en pacientes pediátricos de 28 días en adelante, se administra por vía intravenosa o con una inyección en un establecimiento de cuidado de la salud durante tres días.

En los ensayos clínicos, un pequeño porcentaje de pacientes (1-2 %) rebotó, esto quiere decir que el COVID-19 volvió a aparecer unos días después de que parecieran estar mejor, independientemente de que se los tratara con Paxlovid. Los funcionarios de salud pública están haciendo un seguimiento de los datos de todo el país para determinar si el rebote es más frecuente, o diferente, en los pacientes que recibieron el tratamiento con Paxlovid. Hasta el 24 de mayo, los CDC no han informado ninguna enfermedad grave en pacientes que hayan rebotado luego del tratamiento con Paxlovid.


Paxlovid es uno de los tratamientos más eficaces disponibles para las personas con COVID de leve a moderada; tiene una eficacia de casi el 90 % respecto a la prevención de la hospitalización. 
 

Los pacientes inmunodeprimidos deben hablar con su equipo de atención médica para el cáncer sobre si se justifica repetir la prueba de PCR para garantizar que se eliminó el virus. Si el virus no desaparece tras el tratamiento con Paxlovid o con anticuerpos monoclonales, quizás sea necesario indicar un tratamiento adicional, como plasma de convalecencia.

Cuando una persona entra en contacto con un agente infeccioso, incluido el virus que causa la COVID-19, el cuerpo produce de forma natural anticuerpos para ayudar a combatir la infección. Las vacunas están diseñadas para ayudar a las personas a producir estos anticuerpos antes de que entren en contacto con la COVID-19 y se enfermen. Los anticuerpos monoclonales se producen en un laboratorio y se pueden administrar como una infusión para proporcionar otra barrera de defensa contra la COVID-19. Debido a que son anticuerpos “ya hechos”, en general pueden empezar de inmediato a surtir efecto en el cuerpo, mientras que las vacunas tardan un tiempo. Sin embargo, no son tan duraderos como los anticuerpos que el cuerpo produce por sí mismo después de la vacunación.

La FDA ha autorizado varios anticuerpos monoclonales para tratar la COVID-19 de leve a moderada en pacientes no hospitalizados con un alto riesgo de progresar a enfermedad grave, como pacientes y sobrevivientes de cáncer de la sangre y otros pacientes con sistemas inmunitarios debilitados. Sin embargo, las recomendaciones de uso pueden cambiar según su actividad contra las variantes que circulan actualmente. LLS ha creado este cuadro sobre los tratamientos con anticuerpos monoclonales con la información más reciente.


Los tratamientos con anticuerpos monoclonales funcionan mejor cuando se los administra cuanto antes después de la exposición o cuando comienzan los síntomas. Si cree que ha estado expuesto o si tiene síntomas de la COVID-19, debería comunicarse con su equipo de profesionales médicos lo antes posible.

Sí, se autorizó un tratamiento con anticuerpos llamado Evusheld para la prevención de la COVID-19 en determinados adultos y niños de 12 años de edad en adelante. Este anticuerpo no se debe usar en personas que estuvieron expuestas recientemente al virus de la COVID-19 o que dieron positivo en la prueba de detección. Se administra en dos inyecciones, una inmediatamente después de la otra. Si Evusheld conserva la actividad contra futuras variantes del virus de la COVID-19, es probable que la FDA recomiende repetir la dosis para las personas en riesgo. LLS ha creado este cuadro sobre los tratamientos con anticuerpos monoclonales con la información más reciente sobre los tratamientos disponibles. 

Los tratamientos con anticuerpos no son un reemplazo de la vacunación contra la COVID-19. Las vacunas son la mejor defensa contra la COVID-19 para la mayoría de las personas, incluidos los pacientes con cáncer de la sangre. Sin embargo, Evusheld es una nueva opción importante para los pacientes con cáncer de la sangre que no tienen una respuesta inmunitaria adecuada a la vacuna, ya sea por su tipo de cáncer o por su tratamiento (agentes inmunosupresores, como inhibidores de la BTK, tratamientos con anticuerpos anti-CD20 o determinados tratamientos con células CAR-T). Estos pacientes deberían hablar sobre este tratamiento con su equipo de profesionales médicos.

Los tratamientos con anticuerpos monoclonales se administran mediante una infusión por vía intravenosa o con una inyección en centros médicos especializados. Funcionan mejor cuando se los administra cuanto antes después de la exposición o cuando comienzan los síntomas, por lo que los pacientes y sobrevivientes de cáncer de la sangre no deberían demorarse en buscar atención.

No. No se espera que los tratamientos anti-CD20 como rituximab reduzcan la eficacia de Evusheld. Rituximab, y otros medicamentos similares, afecta a la capacidad del sistema inmunitario para producir sus propios anticuerpos, pero no afectará a los anticuerpos que un paciente reciba de una infusión de Evusheld. 

La protección comienza rápido; probablemente en un lapso de una hora desde la inyección. Sin embargo, al igual que con las vacunas, es posible que se produzca una infección. Por eso, incluso después de recibir Evusheld, los pacientes con cáncer de la sangre deberían continuar tomando precauciones adicionales, como llevar mascarilla y cumplir con el distanciamiento social para tener otra barrera de protección.

Desde el punto de vista médico, no importa dónde se administre Evusheld. Sin embargo, aunque el medicamento en sí es gratuito, algunos lugares cobrarán un "cargo por administración". Consulte con el profesional médico encargado de su atención y el lugar de administración por los costos relacionados con recibir su dosis adicional.

Es poco probable que hacerse una prueba de anticuerpos después de recibir Evusheld aporte información útil. Como Evusheld es una infusión directa de anticuerpos, se espera que cualquier persona que lo reciba tenga niveles detectables de anticuerpos y que estos duren aproximadamente seis meses. 


Lo que es importante saber es que, si bien se demostró que Evusheld es eficaz para reducir el riesgo de COVID-19 y sus consecuencias graves, es posible que se produzca una infección. En un ensayo clínico de gran tamaño con personas inmunocomprometidas que se completó antes de que la variante ómicron comenzara a circular, Evusheld redujo el riesgo de tener COVID-19 sintomática en un 77 %, y ninguno de los casos fue grave. Evusheld parece mantener su actividad contra las variantes ómicron, pero es probable que sea menos eficaz contra ellas que contra las cepas anteriores que estaban en circulación durante el ensayo clínico.

Los anticuerpos monoclonales solo son eficaces durante unos meses y proporcionan solo un tipo de protección (anticuerpos). Las vacunas, y los refuerzos en particular, pueden estimular a los anticuerpos, que están formados por células B, y a las respuestas inmunitarias de las células T.

Es poco probable que Evusheld y las vacunas interactúen de alguna manera y empeoren los efectos secundarios de la vacuna. Sin embargo, la FDA y el fabricante vigilan atentamente los datos de seguridad. Cuando sea posible, los pacientes con cáncer de la sangre deben vacunarse primero. Hay un período de espera de dos semanas después de la vacunación antes de recibir Evusheld.

LLS ha estado defendiendo a los pacientes para garantizar que los legisladores de cada nivel de los gobiernos estatales y federal entiendan los desafíos únicos que enfrentan los pacientes con cáncer de la sangre. LLS les insiste al Gobierno y a otros organismos regulatorios de los sectores público y privado que aumenten la adquisición y la distribución de todos los anticuerpos monoclonales para ayudar a prevenir la infección por el virus de la COVID-19 y sus peores consecuencias en las personas con sistemas inmunitarios comprometidos de forma moderada a grave, incluidos los pacientes con cáncer de la sangre y sobrevivientes.

El plasma de convalecencia con títulos altos contra la COVID-19 (CCP) se obtiene de donantes de sangre que se han recuperado de la infección por COVID-19. El plasma de donantes que no solo se han recuperado de la COVID, sino que también están vacunados, tiene niveles extremadamente altos de anticuerpos que hasta ahora han demostrado neutralizar todas las variantes conocidas de COVID. Varias sociedades médicas, incluida la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América (Infectious Disease Society of America), recomiendan el uso del CCP en pacientes inmunodeprimidos. El CCP evoluciona con el virus porque el plasma obtenido recientemente contiene anticuerpos contra los virus que han circulado hace poco.

El tratamiento con plasma de convalecencia con títulos altos es una opción eficaz en situaciones en las que otros tratamientos no están disponibles, ya no son eficaces o no pueden utilizarse debido a las interacciones medicamentosas. Por ejemplo, en varios estudios recientes se demostró la eficacia del plasma con títulos altos para tratar a pacientes inmunodeprimidos, incluidos los pacientes con cáncer de sangre, que han tenido un avance de la infección a pesar de la vacunación, y en los que el tratamiento con anticuerpos monoclonales y antivirales no ha sido eficaz para eliminar el virus.

Los pacientes inmunodeprimidos que han recibido los tratamientos adecuados, pero que siguen presentando síntomas de COVID-19 y resultados de la prueba positivos y prolongados (medidos con pruebas víricas basadas en la PCR y no en kits de detección caseros) pueden beneficiarse del plasma de convalecencia con títulos altos. Los pacientes inmunodeprimidos pueden presentar una infección intermitente a pesar del tratamiento adecuado, lo que puede causar una enfermedad en el paciente afectado y un riesgo continuo de contagio del virus a otras personas. La infección prolongada también puede posibilitar que el virus genere variantes que luego puedan propagarse a otros. 

Hable con su equipo de atención médica si cree que el plasma de convalecencia con títulos altos es adecuado para usted. La FDA de EE. UU. ha autorizado su uso para el tratamiento de la COVID-19 en pacientes con inmunosupresión a causa de una enfermedad o que reciben un tratamiento inmunosupresor, ya sea de manera ambulatoria o mediante hospitalización. 


Un profesional de atención médica debe solicitar el plasma de convalecencia contra la COVID-19 a un banco de sangre. Si el plasma de convalecencia con títulos altos no está disponible a nivel local, su profesional de atención médica puede trabajar con el centro de sangre local para obtenerlo a través de Centros de Sangre de Estados Unidos (Blood Centers of America) (para más información visite http://bca.coop/products-services/ccp o comuníquese por correo electrónico a covidplasma.bca.coop).
 

PROGRAMAS Y RECURSOS PARA LA COVID-19

Nuestro Registro Nacional de Pacientes brinda a los pacientes con cáncer de la sangre, de 18 años de edad en adelante, la oportunidad única de unirse a los esfuerzos de LLS para aumentar el conocimiento científico sobre la forma en que la COVID-19 y las vacunas contra ella los afectan. Visite www.lls.org/registry (en inglés) para obtener más información. Para obtener más apoyo, llame al (844) 696-7228 o envíe un correo electrónico a PACT@LLS.org 


Si usted ya participa en el registro y tiene más preguntas sobre sus pruebas de anticuerpos, visite nuestra página de preguntas frecuentes sobre el estudio COVID (en inglés).

LLS está cumpliendo con su parte al asegurarse de que los legisladores encargados del plan de distribución de vacunas en el país tomen en cuenta los intereses de los pacientes con cáncer de la sangre. Nuestros esfuerzos se resumen a continuación:


Casa Blanca


Nosotros en LLS, junto con otras organizaciones asociadas, estamos vigilando atentamente el proceso de distribución de vacunas a cargo de la administración del presidente Biden. Les comunicaremos a los funcionarios de la administración las estrategias que creemos que mejorarán el acceso a las vacunas y, asimismo, actualizaremos nuestras recomendaciones a medida que la situación evolucione. También estamos en comunicación con legisladores de los gobiernos estatales.


Requisitos para vacunarse


Algunos pacientes con cáncer de la sangre no producirán anticuerpos contra la COVID-19 incluso después de recibir todas las dosis de la vacuna contra la COVID-19, lo que hace que sea especialmente importante que se vacunen las personas que los rodean. Las medidas de salud pública, como los requisitos para vacunarse, cumplen una función importante para reducir el riesgo de COVID-19 en los pacientes con cáncer, sobrevivientes de cáncer y otras personas inmunocomprometidas. LLS apoya las estrategias de salud pública comprobadas, como los requisitos para vacunarse, y se opone a las políticas que perjudican estos requisitos.

En respuesta a las preocupaciones sobre las barreras que impiden el acceso de algunos inmigrantes por los requisitos de documentación previos a recibir la vacuna contra la COVID-19 y sobre las personas que reciben facturas indebidas con cargos por la vacunación contra la COVID-19, la Administración de Recursos y Servicios de Salud (HRSA, por sus siglas en inglés) ha elaborado dos hojas informativas, que están disponibles en inglés y español, para ayudar a los pacientes y proveedores a entender mejor sus derechos.

Puede comunicarse con el Departamento de Salud Pública de su zona para comprobar la disponibilidad y los lugares de distribución en su área y para buscar información sobre cómo programar una cita para vacunarse. Los CDC también cuentan con un recurso en línea para buscar lugares donde puede vacunarse, “A dónde ir”.

Usted podría tener que pagar de su bolsillo o no si se somete a pruebas de detección de la COVID-19, o si necesita recibir medicamentos u otro tipo de atención para tratar la enfermedad. Tendrá que verificar la cobertura con su compañía de seguro médico. A continuación, le ofrecemos algunos consejos y recursos para comenzar:

Para obtener más información, consulte nuestra Página de recursos sobre la COVID-19.